El Hospital Evangélico de Uruguay formalizó su postura frente a la nueva Ley de Muerte Digna y comunicó que no practicará eutanasia dentro de sus servicios. La institución explicó que su decisión responde a sus “principios cristianos” y a una visión de atención centrada en cuidar la vida hasta su final natural.
La mutualista informó que, cuando se presenten solicitudes de eutanasia, activará un protocolo de derivación hacia otros prestadores del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). La medida se ampara en el artículo 6 de la ley, que permite a instituciones con definiciones filosóficas o religiosas incompatibles con la eutanasia acordar derivaciones formales.
Según el marco reglamentario, esos acuerdos deben quedar operativos en un plazo máximo de 24 horas desde la solicitud del paciente. El proceso también deberá ser notificado al Ministerio de Salud Pública (MSP), como parte del procedimiento establecido por las autoridades uruguayas.
La decisión del Hospital Evangélico ocurre después de que Uruguay aprobara en octubre de 2025 una de las leyes de eutanasia más amplias del mundo. La norma permite la eutanasia, aunque no el suicidio asistido, y no exige que el paciente esté en fase terminal, sino que padezca una enfermedad incurable con “sufrimiento insoportable”.
El país registró el 22 de mayo de 2026 su primera muerte por eutanasia, correspondiente a una mujer de 69 años con cáncer terminal. El caso ocurrió un mes después de que el Poder Ejecutivo reglamentara la ley, abriendo una nueva etapa en el sistema sanitario uruguayo.
La postura del Hospital Evangélico no surge de forma aislada. Tras la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2012, la institución ya había acordado derivar a otras mutualistas a las pacientes que solicitaran abortos, apelando a la objeción de ideario reconocida para entidades con convicciones preexistentes.
En su portal institucional, el hospital afirma estar “plenamente convencido” de que su compromiso con la salud implica “cuidar y acompañar en todas las etapas de la vida, hasta que la muerte sobrevenga de manera natural”. Esa declaración resume la base ética con la que ahora también responde al debate sobre la eutanasia.
La institución fundamenta su misión en una “vocación cristiana” y en las palabras de Jesús: “No he venido para ser servido, sino para servir”. También destaca el trabajo de su equipo multidisciplinario de cuidados paliativos, integrado por médicos, enfermería, psicología y capellanía, para aliviar el sufrimiento y brindar contención emocional y espiritual.
El caso del Hospital Evangélico abre un nuevo capítulo en Uruguay sobre libertad de conciencia, objeción institucional y límites éticos en la medicina. Mientras el país aplica una ley ampliamente discutida, esta institución cristiana reafirma que su misión es servir, cuidar y acompañar la vida humana hasta que la muerte llegue de manera natural.